El arte de comer

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O de un libro del copón de la baraja, el mismísimo Julio Camba in person.

A una de las gastromusas le fascina Julio Camba, en especial su obra cumbre, La casa de Lúculo o el arte de comer. La otra prefiere no opinar y le deja hacer. A la gastromusa fascinada alguien generoso le regaló hace algún tiempo el librito en cuestión pero en versión lujo, una edición que sacó la Fundación Wellington con un porrón de fotos y datos biográficos del autor que vienen a ser como el champán a las ostras. Más o menos. Para rematar la jugada plantaron un prólogo de Manuel Vicent que no tiene desperdicio. De la primera a la última palabra, con la de intermedias plomizas que suelen pulular en el género. No es el caso. Comienza así:

“Después de leer La Casa de Lúculo de Julio Camba uno se reafirma en esta creencia: ninguna comida es indigesta, pesada y da acidez de estómago. Quienes dan acidez y resultan pesados e indigestos son cierto comensales con lo que uno, a veces, no tiene más remedio que compartir la mesa. Con gente agradable y optimista, que encara la vida con alegría, se pueden comer garbanzos con chorizo y orejas de cerdo sin que su digestión te cree el más mínimo problema. Con toda seguridad la siesta será también placentera. En cambio, una tortilla con perejil y un arroz con leche de postre pueden reventarte el alma a media tarde si los has deglutido nervioso en un almuerzo de trabajo con ejecutivos encorbatados y dispépsicos que, entre plato y plato, hablan de cotizaciones de Bolsa, de negocios rápidos y de la forma de hundir la competencia. En ese caso un simple flan de la casa puede convertirse en una bomba.”

Escrito por Manuel Vicent.

Crédito fotográfico by Marcio Hirosse

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3 pensamientos en “El arte de comer

  1. Melva.....canutera

    David!!!!!!!, yo de tí visitaría el blog del Terol hoy, te ha hecho trampas el cabrón, jajajjajajjajjajjajajjajjaj, es un puto crack, como tú

  2. pisa

    AVISO PARA NAVEGANTES en el proceloso mundo de los libros. Ya sabes querido propietario (del blog) que me cuesta entrar en el blog, que leo sin dejar uno. Pero esta vez no puedo privarme. La lujosa edición de la Fundación Wellington, para quienes veneramos “La casa de Lúculo” tiene un importante defecto, compartido hasta hoy por muchos gastro-escritores. Julio Camba, (y sus esfuerzos le costó a don Pedro Sáinz Rodríguez que lo hiciera) escribió el libro en 1929. Lo editó la histórica e importante editorial, entonces, Compañía Iberoamericana de Publicaciones (CIAP), y la portada ofrece un “cuadro” de Bartolozzi, para mi precioso. En la citada obra de la F. Wellington se reproduce la portada de Austral. Por ello doy mi opinión de que es un grave defecto, además de privar a los poseedores de esa edición de la belleza y epicúrea visión de Bartolozzi. De paso en este AVISO he de añadir que, reconociendo el impagable, inconmesurable y muchos más in/im…de la Colección Austral, no reproduce bien la edición de 1929. No en cuanto al texto, que está reproducido en su integridad, sino en ese sutil lenguaje, pues lo es, de la división en capítulos, títulos y subtítulos. Puede parecer una cuestión menor. Para mi no lo es. Hasta las últimas ediciones de la C. Austral eso no se subsanó. Y menos lo hicieron otros intrusos editores de tal obra. Estoy seguro que Julio Camba, estructuró el libro sabiendo lo que hacía. Y que la CIAP lo interpretó al pie de la letra. Así que sin pasión de “mito-bibliómanos” a buscar la edición de 1929 que no es difícil encontrar (+/- cien eurillos del ala).

  3. David de Jorge E.

    que josemaría pisa escriba en este blog es un acontecimiento sin parangón, así que ahora mismo me disculpan que voy a por champagne y galletitas para celebrarlo. y antes de irme les diré que es el librero más ilustrado y salvaje del sur de europa, con más horas de vuelo que un boeing 777 de la british airways en vuelo transatlántico! pueden leer una entrevista suya que acá le hicimos hace bien poco y que da cuenta de tamaño personaje, pinchando aquí. PISA gracias por su visita, que Dios lo guarde a usté y a toda su familia!

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